Divorcio: lo que hay que saber antes de dar el portazo

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Para que un matrimonio se divorcie solo es necesario una decisión. No se requieren plazos mínimos, ni dar explicaciones, ni la conformidad del otro. Solo presentarse ante un juez, pedir el divorcio y, si tienen hijos o bienes, hacer una propuesta sobre cómo se organizarán estas cuestiones. Lo que pasó en la intimidad del matrimonio quedará allí; nadie interrogará a las partes ni deberá probarse nada. Sin embargo, habrá que saber qué consecuencias tendrá la ruptura, cómo protegerse y proteger a los hijos y al patrimonio frente a una posible conducta de quien no comparte la decisión de terminar el vínculo.

 Me quiero separar, tomé la decisión, ¿cuáles son los pasos básicos a seguir?

Cada pareja tiene armado un mundo propio, hay situaciones que ocurren frecuentemente y que presentan mayores problemas porque hay hijos, o hay un desequilibrio económico entre ambos, y una gran incógnita sobre la reacción del otro. Lo mejor es no tomar decisiones apresuradas sin consultar a un abogado.

 ¿Y si se retrocede durante el proceso?

El divorcio se trata de desarmar un sistema económico, además de emocional, entonces suele haber retrocesos, pero lo importante es que los pasos que se den dejen el menor número posible de lugares vulnerables o de rencores nuevos que después va a haber que remediar.

Hasta el momento en que el juez dicte la sentencia uno puede arrepentirse; después de la resolución, ya no se puede ir para atrás.

¿Cuánto tarda en Argentina un divorcio en general?

– El divorcio en sí no tarda más que los meses de trámite, varía si hay hijos menores. En la Ciudad de Buenos Aires puede tardar aproximadamente dos meses. Lo que puede demorar es el proceso de acordar los términos de tutela de  hijos y bienes, cuando existen.

– ¿Es más fácil divorciarse con el nuevo Código Civil?

– Sí, es más fácil. No se debate si uno es más o menos culpable que el otro y no es relevante si nos divorciamos de un infiel o a quien ya no amamos y punto. Ya nadie va a decidir si hay un culpable o un inocente. Pero esta falta de debate a su vez te obliga a confrontar con lo que queda y lo que quedará,  como quién paga cada gasto que puedan tener los hijos, o quién se queda con la casa o cómo se distribuye el patrimonio si es que hay.

¿Cuáles son los bienes propios y los gananciales?

– La regla fácil es que son propios los que yo tenía antes de casarme y los que heredé o vaya a heredar durante el matrimonio. Y son gananciales los que se adquieren con dinero ganado durante el matrimonio por cualquiera de los cónyuges mediante el trabajo.

Es importante que la vida económica de los integrantes de la pareja esté documentada lo más prolijamente posible. Si no queda bien registrado que la propiedad que se adquiere durante el matrimonio no integra el “bolsillo de los gananciales”, la posibilidad de probar que ese bien es de uno y no de ambos, dependerá de la buena fe del otro, o de la posibilidad de certificar el origen del dinero.

– ¿Qué es lo que cada uno recibe en la división de bienes, a grandes rasgos?

– Resumiendo mucho, la mitad de lo que se haya adquirido en el matrimonio menos las recompensas que a cada uno le correspondan.

Cuando hay hijos: sobre el régimen de responsabilidad compartida

La preferencia de que el cuidado de los hijos se comparta es una de las grandes modificaciones que introdujo el nuevo Código Civil y marca un cambio sobre la responsabilidad de los padres en caso de la separación de la pareja.

Además, no existe ya preferencia para que la madre cuide a los hijos, particularmente luego de sancionada la ley de matrimonio igualitario. Ahora se debe acordar en igualdad de condiciones con el padre si los hijos vivirán con el padre o con la madre. Del mismo modo queda establecido que son iguales las obligaciones de la madre como del padre para conformar la cuota alimentaria. Si el menor vive con el padre, la madre está obligada a aportar el porcentaje que corresponde para la cuota de alimentación del o los menores

Algunos ejemplos útiles de acuerdos

  • En la semana hábil (de lunes a viernes durante el período escolar), el hijo pasa 3 o 4 noches en casa del padre que ejerce el cuidado en la modalidad indistinta, y 1 o 2 noches duerme con el otro. Estos días pueden ser consecutivos o alternados.
  • Los fines de semana se pueden alternar en bloque o pueden compartirse. Cada uno de estos sistemas tendrá sus ventajas: si el niño comparte con un mismo progenitor todo el fin de semana, podrá realizar mayor variedad de planes y el tiempo de permanencia será más relajado. Pero, como contracara, pasarán dos semanas enteras sin poder compartir tiempo libre con cada uno de los progenitores.
  • Los fines de semana largos pueden alternarse en forma independiente a lo que se acuerde sobre el resto.
  • Aunque menos usado, puede alternarse en bloques semanales la estadía con los hijos. Esto sería un ejemplo de cuidado con modalidad alternada.
  • Cada progenitor deberá tener pautado tiempo de vacaciones con su hijo: puede ser una semana, diez, quince, veinte días, o más. Según la edad del niño y las actividades de los padres, podrá ser tomado en un solo bloque o en varios.
  • Las fiestas y fechas importantes se reparten según la importancia que cada padre le otorgue o se dividen alternando cada año. Cuanto más estricto es el acuerdo en la división de estos días especiales cargados de emotividad, mayor será el perjuicio para los hijos.

Sofía Harari y Leticia Kabusacki

 

 

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