Necesito ayuda. Soy disfluente.

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No sabía que esperar de la convocatoria cuando llegue una tarde de Sábado a la parroquia Schoenstad en Comodoro Rivadavia.

Pero la invitación a participar de un grupo de ayuda mutua para tartamudos me motivó. Necesito ayuda. Soy Susana, tengo 54 años y soy tartamuda.

Aprendí de las cuestiones de la vida cometiendo aciertos y errores. Pero una de las aprendidas y que me provoca profunda paz mental es esforzarme por comprender y respetar a los seres humanos que viven en la diversidad, con capacidades diferentes o con elecciones de vida diferentes a las mías. Ni Dioses ni demonios interfieren en mis pensamientos.

Esa tarde de sábado cuando entre en la capilla, no sabía con qué me iba a encontrar, y si bien trato de no prejuzgar, solo sabía que debía ir a la cita. Así me integre al grupo de ayuda mutua para DISFLUENTES coordinado por la Licenciada Salgueiro, en la Ciudad de Comodoro Rivadavia.

Antes y ahora

Antes se referían a nosotros como tartamudos, ahora se nos llama disfluentes, pero hay que saber que ser tartamudo o disfluente es para toda la vida. Y depende solamente de una decisión personal asumir nuestra condición aprender a convivir con ello y salir adelante.

Asumir la condición, aprender a vivir con ello requiere la fortaleza suficiente para atravesar un camino largo, con paciencia y decisión. Los difluentes somos seres humanos de lo más diversos. Los hay niños, adolescentes, jóvenes, adultos, hombres, mujeres, de 3 a 100 años, sin diferencias de razas o nivel económico

Por que

La tartamudez es un trastorno de la comunicación (no un trastorno del lenguaje) que se caracteriza por interrupciones involuntarias del habla que se acompañan de tensión muscular en cara y cuello, miedo y estrés.

Los efectos psicológicos de la tartamudez pueden ser graves afectando el estado de ánimo de la persona de forma continua. Los disfluentes estamos unidos por sentimientos que son comunes: Vergüenza, miedo, ansiedad, enojo y frustración, soledad. Una sensación de falta de control es común en quienes tartamudean, todo lo cual muchas veces es causa de depresión.

Sobre su origen hay varias versiones, donde al menos dos prevalecen: Neurofisiológicamente, el tartamudo presenta un funcionamiento deficiente de los centros del habla del hemisferio izquierdo, que se intenta compensar con un mecanismo propio del hemisferio derecho o un factor hereditario, entre otras.

Buscando –y encontrando-ayuda

El G.A.M (grupo de ayuda mutua) al que asisto junto a compañeros niños, adolescentes y adultos me enseña en cada ocasión en que nos reunimos. Primero, me sorprendí al conocer estudiantes universitarias con logradas calificaciones que pasan situaciones de estrés al enfrentar un examen oral o una exposición.
Mis compañeros estudiantes de primaria y secundaria en muchos casos pasan “por niños tímidos, que hablan poco” pero eso sucede porque son objeto de burlas de parte de sus compañeros, en muchos casos.

Los escuche testimoniar que ante las burlas de sus compañeros por la difluencia que padecen les nace una profunda impotencia que muchas veces termina en agresiones físicas. Una forma de poner límites a quienes los ofenden, aunque no la más adecuada. La vergüenza y la ira se presentan de las formas más diversas.

Profesionales universitarios matriculados se frustran por que sienten que “no me llaman de este trabajo porque soy tartamuda” ; “parece increíble que personas adultas como yo se burlen de mi forma de hablar, sin tener idea el padecimiento que siento, ni respeto “o “ somos compañeros de trabajo hace años y se siguen burlando “

La disfluencia NO ES UNA DISCAPACIDAD, pero si una causa de dolor mental, frustración, miedo, impotencia, y en muchos casos, una profunda soledad. Muchos disfluentes cansados de burlas, incomprensión del entorno y angustiados se encierran en la soledad y el aislamiento.

…Igual que el sobreviviente que vuelve de la guerra…

Nos hemos encontrado y cada vez somos más. Nos miramos y tratamos con respeto. Nos escuchamos con paciencia. Nos parecemos. Reímos. Aprendemos. Cantamos. Leemos Compartimos mates. Tenemos proyectos. Y esperanzas. Y, si bien el camino es largo, con avances y retrocesos, sabemos que nos tenemos y que somos capaces de ayudarnos desinteresadamente.

La vida no es perfecta y está compuesta por ciclos. Unos son más difíciles que otros, pero nos reunimos en el G.A.M para ayudar a la sociedad- a la que pertenecemos –a visibilizar la existencia y forma de vida de los tartamudos, la cantidad de seres humanos disfluentes escondidos por miedo o ira ante la burla que necesitan ayuda.

Cuando veas o escuches a un tartamudo niño o adulto, tomate un minuto y pensá “Es disfluente, necesita paciencia y respeto. Tiene sentimientos, sueños, proyectos. Quiero aprender a tratarlo” El mayor gesto de humildad que puede tener una persona es aprender a hacer lo correcto.

Grupo de ayuda mutua para tartamudos: Facebook: Disfluencia Comodoro Rivadavia

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