Los hermanos Prat fueron liberados tras generar un caos de agresiones y amenazas en la comisaría de Cañadón Seco

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En medio de fuertes sospechas de aprietes o acuerdos del Sindicato de Petroleros Privados de Santa Cruz con la justicia de Caleta Olivia, los hermanos Alejandro y Fernando Rodrigo Prat fueron liberados de su detención, luego de haber baleado en las piernas y en la vía pública, a Ariel Peredo y su hermano el día 2 de octubre incurriendo en los delitos de portación ilegal de armas, intento de homicidio, fuga durante 6 días de la justicia y una suerte de causaciones accesorias, que aparentemente no han tenido la suficiente gravedad y peso para que el Juez Gabriel Contreras los mantenga detenidos, razón por la cual ayer 25 de octubre les dio la libertad, tal como adelantamos el día 16 de octubre en nuestra nota.

OPI se informó a través de fuentes de la policía y del propio sindicato de petroleros, a través de quienes pudimos reconstruir detalles realmente llamativos y preocupantes de todo lo sucedido previo a la liberación de los Prat, donde quedan sin respuestas una serie de incógnitas a develar y las sospechas de la fuerte presión ejercida por los petroleros, para que el Juez Contreras pusiera la firma sobre el papel de liberación.

Los Prat se entregaron el 8 de octubre (luego de seis días de fuga), los indagaron solamente por “Amenazas calificadas y abuso de armas”. El juez no amplió indagatoria ni les imputó la portación ilegal de armas y luego ambos hermanos fueron alojados en la comisaría de Cañadón Seco, localidad cercana a Caleta Olivia.

Estando detenidos allí el día martes 23 de octubre alrededor de las 21.30hs los Prat fueron iniciadores de una revuelta dentro de la comisaría que generó un escándalo de magnitud, al punto que al menos dos efectivos fueron agredidos por los detenidos. Las fuentes de la policía le señalaron a OPI que luego de una visita que tuvieron los Prat en el lugar de detención “se pusieron como locos, estaban sacados, exaltados, como falopeados”, señalaron y agregaron “esto siguió después que la visita se retiró y el Cabo 1º Claudio Márquez observó que tenían una tijera de podar y elementos punzantes con el cual lo amenazaban”. Luego de esto, el efectivo dio parte al comisario y con intervención de la Dra Coste, alrededor de las 00:20 horas del día miércoles, efectivos de infantería ingresaron al calabozo para reducir a los detenidos a quienes se los trasladó al CIC de Caleta Olivia, para su atención médica.

Una vez desalojados los hermanos Prat, la policía inspeccionó el calabozo de los detenidos y encontraron sillas y camas metálicas destrozadas con cuyas partes habían realizado armas punzantes y contundentes, se encontraron celulares que los detenidos no habían entregado “esto prueba la impunidad que tienen estos tipos, porque a cualquier detenido prácticamente lo desnudan para no dejarles nada encima; estos tenían celulares…”, admitió la fuente y fue más allá al confirmar que en la requisa procedieron a secuestrar una bolsa con “una sustancia herbácea color amarronada” (tal como figura en el informe policial interno) que podría tratarse de marihuana, indican las fuentes.

Inmediatamente los hermanos Prat interpusieron un Hábeas Corpus y el día miércoles 24 fueron trasladados hasta el Juzgado de Dr Contreras. Un informante petrolero, admitió que gente del sindicato concurrió allí en una camioneta del Sindicato que fue estacionado frente a la sede judicial esa noche y permaneció allí por mucho tiempo. La fuente asegura que allí se pactó la liberación de los Prat con el Juez Contreras, “de hecho – indica nuestro infidente del sindicato –Claudio Vidal supo antes que el propio fiscal, sobre la liberación de los Prat, ya que a la fiscalía se lo anunciaron por teléfono”.

Ayer jueves 25 de octubre Alejandro y Rodrigo Prat fueron liberados a pesar de los graves delitos de origen cometidos y de las (comparativamente) leves imputaciones que el juez le ha realizado. Fueron liberados a pesar de la revuelta realizada dentro del lugar de detención, lo que configura un claro desacato a la autoridad, donde además de estar armados con elementos cortantes, contundentes, agredir, amenazar y atacar a la policía y poseer sustancias “aún no determinada”, tienen la posibilidad de salir libres sin ningún tipo de fundamentación jurídica que, al menos a la opinión pública, le explique que todo está debidamente encuadrado en los márgenes legales y no se deje flotando en el aire una fuerte incidencia del poder sindical y político sobre la justicia.

OPI trató de establecer si los hechos aquí descriptos, ocurrido en la comisaría de Cañadón Seco, fueron oficialmente informados a la fiscalía o a la querella. Nada de esto sucedió. Solo un lavado informe interno, da cuenta de una parte de los hechos ocurridos y las fuentes policiales aseguran que allí “no está todo” lo que realmente pasó allí. (Agencia OPI Santa Cruz)

Fuente: OPI SANTA CRUZ.

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