Golpe al bolsillo: ¿Cuánto aumentaron las naftas y el gas?

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Estos incrementos impactan fuertemente en la inflación y el poder adquisitivo de los argentinos

La nueva suba en los precios de los combustibles y el cuadro tarifario que se discute para aplicar desde el 1 de abril en los precios del gas conforman dos indicadores, como elementos visibles entre muchos otros, que reflejan con claridad el modo en que los precios se aceleran e impactan con fuerza sobre la inflación.

El segundo aumento de combustibles en lo que va del año, que marca el fin del “veranito” en el que hubo leves bajas al compás de un menor precio del crudo y el retroceso del dólar que habían coincidido entre noviembre y principios de enero de este año, consolida la tendencia generalizada de aumentos.

Los precios que comenzaron a regir desde este primer día de marzo en naftas y gasoil que van desde un 63% en el caso de la nafta súper (que llegó a $33,53, frente a los $20,56 que regían en febrero del año pasado); en la nafta de premium, la variación es del 66% ($40,19 vs $24,22); el diesel sube un 78% ($36,58 vs $20,57); y 86% el diesel de mayor calidad ($41,51 vs $22,34).

Si se comparan contra mayo de 2016, cuando ya había comenzado un ascenso de precios siguiendo al dólar (que tras la anulación del “cepo”, en diciembre de 2015, pasó a cotizar en torno a los 15 pesos durante un lapso relativamente estable), el salto en los combustibles refleja con claridad la inflación de los últimos años. En efecto, la nafta súper acumula hoy un 144% (valía $13,77). El diesel suma un 154% (su precio era $14,39); la nafta Infinia, un 152% (costaba $15,94); y el diesel de mayor calidad un 168% ($15,46).

No se trata de los últimos aumentos. Tal como adelantó ADNSUR en abril habrá otro retoque, ya que la variación de los impuestos internos de los combustibles se desdobló en dos cuotas, mientras que si hay subas del precio del petróleo o la cotización del dólar, estos seguirán llevando los precios hacia arriba.

Las tarifas del gas

Otro de los aumentos pendientes en un insumo sensible es el del gas, que a partir del 1 de abril podría tener aumentos del orden del 30%. Según pudo establecer ADNSUR a partir de datos oficiales que maneja la compañía Camuzzi Gas del Sur, en marzo de 2016, previo al inicio de la actualización tarifaria, un usuario de rango de consumo bajo (incluido en la categorías R1 y R21, es decir menos de 2.200 metros cúbicos por año), pagaba un monto mensual promedio de $13,11. Los sucesivos incrementos, aplicados puntualmente cada seis meses, en octubre y abril de cada año, llevaron a pagar a ese mismo usuario hipotético, para igual volumen de consumo, a un monto de $338,42 en valor promedio, vigente para octubre de 2018.

La diferencia en relación a lo que se pagaba a comienzos de 2016, representa sin embargo un porcentaje que da escalofríos: más del 2.400%.

Para un consumo medio, categorizado como R3.1 (entre 3.800 y 4.750 metros cúbicos por año), la variación es igualmente notoria, ya que en marzo de 2016 el monto promedio era de $48,84 por mes, mientras que a octubre de 2018 ese mismo consumidor debió pagar alrededor de $1.011 mensuales. La diferencia, otra vez, se ubica en torno a un 1970%.

En ese contexto, el aumento que se aplique a partir de abril volverá a impactar en uno de los consumos sensibles de la población, mientras que está pendiente otra discusión que podría acarrear dolores de cabeza para los usuarios: el gobierno nacional aplicó desde febrero un decreto que busca pesificar los precios del gas, tomando la cotización vigente durante los 15 días previos a cada incremento (1 de abril y 1 de octubre). Las operadoras rechazan esa metodología y pretenden mantener el sistema vigente desde la desregulación de los hidrocarburos (régimen creado en el año 1991), lo que posibilita una revisión de las diferencias de cambio al final de cada período (por ese sistema, a fines del año pasado hubo una fuerte polémica cuando se intentó trasladar la diferencia del tipo de cambio –tras la devaluación desde 18 hasta 40 pesos por dólar- a los usuarios, lo que finalmente fue asumido por el Estado nacional).

Por otro lado, los precios referenciados son más bajos que en el resto del país, ya que están determinados por el subsidio todavía vigente en la región patagónica, que podría desaparecer a partir del año 2022.

Vale recordar que del valor total de la factura, más de la mitad corresponde al precio del gas en boca de pozo, que perciben las productoras –operadoras petroleras-; un 25% corresponde a impuestos; un 13% a la distribuidora (Camuzzi); y un 9% a las transportistas (en este caso, TGS).

Fuente: ADN SUR.

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