Ceferino Reato .Por qué la Iglesia apoyó a la Dictadura

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“La Iglesia no era adicta a nosotros, pero la relación fue muy buena”, señaló el ex dictador Jorge Rafael Videla, que siempre rezó el rosario, asistió a misa y comulgó

La Iglesia no era adicta a nosotros; teníamos nuestros encontronazos, pero, como institución, se manejaba con prudencia: decía lo que tenía que decir sin crearnos situaciones insostenibles. En ese contexto, la relación fue muy buena”. La frase es del ex dictador Jorge Rafael Videla en una de las entrevistas para mi libro Disposición Final, cuya edición definitiva fue lanzada este año con motivo de los cuarenta años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976.

Protagonista de peso en la política nacional, la cúpula de la Iglesia Católica respaldó el golpe de Videla.

Al principio, fue un apoyo activo, encarnado en el titular del Episcopado, monseñor Adolfo Servando Tortolo.”En el plano personal, yo tenía una relación excelente con monseñor Tortolo, por ejemplo: era un santo”, señaló Videla

Tortolo era también arzobispo de Paraná y el vicario general de las Fuerzas Armadas. Una persona en apariencia débil, frágil, pero implacable. Parecido físico a su amigo Videla, de quien también era confesor. Un ultraconservador, un integrista, que defendía la alianza tradicional entre la Iglesia y el Ejército como pilares de la patria.

Videla se consideraba un buen católico; mientras estaba en prisión, rezaba el rosario todos los días a las 19, y los domingos asistía a misa y comulgaba. Antes de morir, seguía convencido de que Dios siempre lo había guiado y que nunca le había soltado la mano, ni siquiera luego de veinte años preso por violaciones a los derechos humanos.

Monseñor Tortolo, Hector Timerman , José Lopez Rega. Los facilitadores 

En los últimos meses del Gobierno de Isabel Perón, Tortolo se convirtió en un entusiasta impulsor del golpe de Estado, como un capítulo inevitable de una “guerra santa y purificadora” contra las guerrillas y el marxismo.

Como todo esto es (o debería ser) historia y no memoria (que siempre es parcial y subjetiva) ni relato (un uso político del pasado), es preciso recordar que, aunque en tonos más moderados, también otros actores auspiciaban el golpe.

Salvo excepciones, toda la prensa, incluido los diarios La Opinión y La Tarde —dirigido por el ex canciller Héctor Timerman en su carácter de hijo del dueño—, auspiciaba la caída de Isabelita, a tono con el estado general de la opinión pública. Es que buena parte de los argentinos respaldó la irrupción de Videla y los militares.

Por varios motivos, entre ellos el hastío provocado por las bombas, los secuestros, los robos y las muertes de los grupos guerrilleros, que al menos en aquel momento consideraban que estaban librando “una guerra nacional, popular y prolongada”.

También había bandas paraestatales, de ultraderecha. En total, hubo 1.065 muertos por razones políticas sólo en 1975. Según informó La Opinión, antes del golpe, cada cinco horas moría una persona y cada tres horas estallaba una bomba.

Fuente : Ceferino Reato para Infobae. Extracto 

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