Chubut paralizada por la furia de 61.000 estatales

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La crisis mantiene paralizados los principales servicios públicos de la provincia a raíz del paro iniciado a principios de mes por el pago escalonado de salarios.

Este mes, los haberes se terminarán de pagar el día 29. La actividad petrolera acumula pérdidas de un 15% menos de facturación, debido a los cortes de ruta.

El gobernador Mariano Arcioni atraviesa uno de sus peores momentos desde que asumió la gobernación, debido a la crisis económica del Chubut, por una suma de causas entre las que el mandatario no sale indemne de cuestionamientos. Paradójicamente, el quiebre se produjo luego de que ganara la reelección, apenas 2 meses atrás, cuando logró importante margen sobre el peronista Carlos Linares y Gustavo Mena de Cambiemos.

Con una masa salarial que en agosto totaliza $ 3.356,5 millones, sin contar los aumentos salariales pendientes, el Gobierno hasta ahora ha podido pagar el primer tramo de salarios por un monto de $ 891,4 millones a 26.424 agentes, que cobran hasta $ 40.000, equivalentes al 43% del total, y el segundo tramo de $ 876,1 millones a 17.724 agentes, que representan el 28% con salarios que van de $ 40.000 a $ 65.000.

Este viernes queda por resolver el último escalón para cubrir los sueldos superiores a $ 65.000, que representan 28% del total. Se necesitan $ 1.589 millones, para lo que el Gobierno ha salido a buscar asistencia de Nación ya que faltaría reunir –según se estima- alrededor de $ 700 millones.

Los salarios crecen más que los recursos

El contexto electoral que atravesó la provincia a lo largo del año tuvo influencia, directa e indirecta, en la situación actual. Arcioni comenzó el año enfocado en el objetivo de la reelección y, para ello, no dudó en cerrar acuerdos paritarios para todos los agentes públicos, desde maestras a médicos, debido a los efectos de la inflación sobre el poder adquisitivo.

Sin embargo, el entusiasmo preelectoral llevó a estimar recursos por encima de sus posibilidades reales, ya que ni el tipo de cambio ni el petróleo evolucionaron como se esperaba. Con cálculos que estimaban el barril en torno a los US$ 70, el valor del crudo se liquidó a un promedio inferior a los US$ 10 sobre esa estimación. Por si faltaba algo, los recursos por coparticipación de impuestos tampoco crecieron como se proyectaba. Si bien la masa nominal de fondos es mayor en lo que va del año, en términos reales, esos números quedan por debajo de la inflación.

Es cierto que Arcioni tampoco escapa a las responsabilidades de este peligroso cóctel y la oposición le ha enrostrado el mal manejo de la provincia. Como en Santa Cruz, los referentes de Cambiemos han hecho esfuerzos en demostrar que la provincia tiene mayores recursos y que el problema ha sido la administración de estos fondos. Desde el peronismo liderado por Linares, la crítica fue a la adhesión del gobernador a las políticas nacionales, vía pacto fiscal, por el que aceptó la baja de recursos de recaudación propia.

Otro párrafo motivó en su momento el adelantamiento de las elecciones, por el que la provincia habría gastado una cifra que va desde los $ 100 a los $ 300 millones, según el oficialismo o la oposición.

En términos políticos, Arcioni movió piezas acaso en forma muy adelantada: tras mantener una prudente distancia de la discusión nacional, corrió a sacarse una foto con Alberto Fernández días después de ganar su elección provincial. Esa imagen, dicen, le volvió a cerrar puertas en la necesaria asistencia que hoy debe esperar desde el Gobierno Nacional, rompiendo lanzas cuando todavía quedaban muchos meses por delante: tanto para la elección definitiva, como para el eventual cambio de mando.

En materia económica, la perspectiva es preocupante: la masa salarial, en base a los acuerdos paritarios acordados a comienzos de año –en agosto se paga sin cumplir con una de las cláusulas del 10%-, será de casi el doble a fines de este año, en comparación a los 2.500 millones de pesos que demandó en febrero último.

El peso de la deuda en dólares

Los problemas del Chubut no terminan en las fronteras argentinas. La provincia tiene su propia deuda externa que demandará pagos por US$ 1.000 millones hasta el año 2026. Los vencimientos trimestrales se llevan prácticamente el total de un mes de regalías. En julio fueron US$ 31 millones, mientras que en octubre esperan otros 30. Pocos pueden explicar hoy cómo se cubrirá semejante desfase. En una provincia con incendios día a día, pensar a dos meses vistas parece un plazo del siglo que viene.

Por eso el Gobierno había apostado a una reestructuración de la deuda originada en sucesivas colocaciones de bonos: en 2010 comenzó Mario Das Neves, con la toma de US$ 150 millones para “obras públicas”; en 2013 lo hizo Martín Buzzi, con otros US$ 220 millones, y en 2016 volvió Das Neves, para tomar deuda por US$ 700 millones en total, con el fin de pagar deudas y hacer obras.

Hoy, con la obra pública paralizada en toda la provincia, tampoco se sabe a ciencia cierta cuáles son los proyectos que financió tamaño endeudamiento, ya que salvo algunas construcciones que no están terminadas, el resto parece haberse esfumado, quedando la deuda para los chubutenses.

Mientras tanto, la crisis amenaza con llevarse puestas las pocas estructuras productivas que quedan en pie. La actividad petrolera ubicada en el sur de Chubut que paga la cuenta cada final de mes se ha visto también afectada por los piquetes de estatales, que interrumpen el paso en los cruces de acceso a las áreas petroleras.

El primer sector en cuantificar el impacto fue la Cámara de Pymes regionales, cuyo presidente salió a plantear que se pierde un 5% de la facturación por cada día que no pueden llegar a las áreas de trabajo. En 3 días de factura cero, la cuenta es simple, pero no termina ahí, porque los piquetes seguirán hasta la semana próxima. Por ahora, la producción sigue funcionando en forma automática.

Fuente: La Opinión Austral.

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