Asalto, persecución, tiroteo y muerte: a 25 años del adiós al Sargento Riquelme

0

El 25 de octubre de 1994 fallecía en el hospital el sargento Ignacio Riquelme. Días atrás, había recibido un disparo en la cabeza, luego de que protagonizara una persecución de dos delincuentes que a mano armada asaltaron un comercio. En esta nota, detalles del hecho, el recuerdo de uno de sus hijos y las tapas de La Opinión Austral de aquel año.

El sábado pasado se cumplieron 25 años del fallecimiento del sargento primero Ignacio Riquelme, efectivo policial que se desempeñaba en el Cuartel Central de Bomberos de Río Gallegos. Murió a causa de un disparo en la cabeza, efectuado por un delincuente que huía tras un asalto, con una pistola calibre 38.

Con motivo de conmemorarse un nuevo aniversario, temprano en la mañana hubo un emotivo acto y sentido homenaje en el Cuartel de la avenida Lisandro De La Torre. Acompañaron autoridades de la Jefatura de Policía, Superintendencia de Bomberos, personal subalterno, familiares y amigos de Riquelme. Luego, se dejaron ofrendas florales en el cementerio local. El sargento y su accionar aquel mediodía del sábado 1 de octubre de 1994 son siempre recordados en la institución. Mucho más por sus hijos. En total son seis, cuatro de ellos hoy prestan servicio como bomberos y estuvieron ayer en el acto.

Riquelme luchó por cuatro días en el Hospital Regional Río Gallegos. La herida le fue provocada luego de que dos asaltantes disfrazados -uno con un pasamontañas y otro con peluca y antifaz- ingresaran a robar a un antiguo local de distribución de vinos ubicado en ese entonces en calle Parque Industrial y Mariano Moreno.

El delincuente, ya abatido, que disparó a Riquelme y luego se tiroteó con la Policía. (FOTO: JOSE SILVA)

El efectivo escuchó del hecho a través de su equipo de comunicación y no dudó en actuar. Así lo recordó post acto ante el móvil de Radio LU12 AM680, el comisario inspector de la Superintendencia de Bomberos, Luis Medina. “Escuchó que venían dos personas con arma de fuego y efectuando disparos. El se encontraba armado y salió espontáneamente a repeler a esos delincuentes. Increíblemente una masa de gente venía por detrás para agarrarlos. Gracias a Dios no murió nadie más”, sostuvo.

Previamente, los dos malhechores habían reducido a la secretaria del local de vinos y le robaron tan solo 30 pesos. No conformes, la ataron con alambre de manos y pies y la amedrentaron, intentando que les diera las llaves de la caja de seguridad.

La tapa de LOA: “Un delincuente abatido y un policía herido grave en intenso tiroteo”.

Al no poder conseguirla, esperaron que llegara el propietario del local, Darío Arnaldo, quien al ingresar a la oficina vio el arma de uno de los asaltantes y pudo salir corriendo a pedir ayuda.

Los ladrones escaparon mientras Orlando Gómez, uno de los empleados del depósito de vinos, intentaba detenerlos, pero fue herido en una pierna por uno de los malhechores.

Los delincuentes que huyeron a pie se separaron y uno logró fugarse, pero el otro fue perseguido en automóvil por el propietario del comercio, mientras con los vidrios bajos pedía a gritos que llamaran a la Policía.

En un hecho ya de película, el maleante le disparó varias veces al vehículo mientras ingresaba a pasajes de las cercanías y escapaba por los patios. En su escape, también pretendió detener a una mujer que se subía a una camioneta, pero esta persona, al darse cuenta, salió en forma repentina desplazándolo con la puerta.

Arnaldo se mantuvo detrás suyo, a pesar de que a este le dispararan una decena de veces, hasta que a unas siete cuadras de allí, ya frente al Cuartel de Bomberos de Lisandro De La Torre, recibió la ayuda de dos efectivos de esa unidad. Uno de ellos era Riquelme, que al intentar acorralar al delincuente, fue herido de gravedad.

La del jueves 6, tras el fallecimiento. El velatorio fue en el Cuartel Central de Bomberos.

El malhechor dijo que se entregaba, pero no dejaba de disparar ni que nadie se le acercara. Se refugió tras un auto, en una casa ubicada en Lisandro De La Torre 246, muy cerca del cuartel. Más policías llegaron, de la Comisaría Segunda, quienes intentaron reducirlo, pero los disparos no cesaron hasta que finalmente el hombre fue abatido (ver foto).

El maleante tenía en su poder una pistola calibre 38 y portaba gran cantidad de municiones, balas de punta hueca. Al menos efectuó unos 30 disparos en su huída y enfrentamiento con la Policía.

En el hospital, fue atendido de urgencia y estuvo cuatro días internado hasta que finalmente falleció. También se lo atendió al comerciante, que poseía una bala alojada en una de sus rodillas.

Descubrimiento de placa y autobomba

Además de tener la palabra de distintos actores, en el sentido acto se descubrió una placa en el Cuartel Central de Bomberos y también, con la presencia de sus hijos, se descubrió la leyenda “Sargento Primero Riquelme Ignacio” en la autobomba con escalera que posee la unidad.

“Fue un gran padre, siempre lo tenemos presente”, dijo previo ante el móvil de la emisora Jorge Riquelme, uno de sus hijos, que también es bombero, al igual que Claudio, Cristian y Hugo.

Tres de los seis hijos de Riquelme. Atrás. La autobomba del Cuartel Central de Bomberos que ahora lleva su nombre. (FOTO: MIRTA VELÁSQUEZ)

“Agradecido por este acto y recordarlo, porque revive nuevamente el ejemplo que dejó, dando su vida por esta institución. Hasta el último momento, dejando todo”, dijo el efectivo al aseverar que este tipo de enseñanzas y su legado perduran. “Esperemos que nunca se deje de recordar a la gente que dejó su vida por la institución. Es un gran orgullo ser hijo de mi padre”.

“Hacemos honor a mi padre que amó esta profesión. El está presente acá todos los días. No tan solo en unos cuadros, sino en nuestros corazones y mentes. Recordarlo así hace que nunca se pierda”, añadió.

“Hace 25 años nos dejó Don Riquelme en defensa de la ciudadanía”, recordó el comisario Medina. “Estos actos homenajes nos enorgullecen, sobre todo porque fue realizado por personal subalterno de la Superintendencia de Bomberos con el apoyo y consenso de la Jefatura de Policía. Un precedente para no olvidar, siempre lo llevamos en nuestro corazón, a todos nuestros caídos”, aseguró.

Al tiempo, agregó que la fuerza policial, pero principalmente en Bomberos, “debe ser uno de los pocos lugares en los que a veces un padre se retira y quedan los hijos. Hoy casi todos los Riquelme están desarrollando tareas de bombero. Así también pasa con otros oficiales de distintos cuarteles, van quedando estos hombres que antes los veíamos de chiquitos y hoy son bomberos. La verdad que son sentimientos encontrados”.

Fuente: La Opinión Austral.

DEJA TU COMENTARIO