“ESTAMOS ANTE UN GOBIERNO QUE MALTRATA A LOS CIUDADANOS”

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La periodista y conductora, Cristina Perez, se refirió a los perjuicios que ocasionan las restricciones a los compatriotas varados en el exterior y aseguró que el Gobierno pretende replicar el modelo formoseño a escala nacional.

No se puede naturalizar el freno a la libre circulación de los ciudadanos. Eso es natural en Cuba. Aquí en Argentina es anticonstitucional. Menos mal que no son cirujanos porque con una uña encarnada te cortan el brazo.

El jefe de Gabinete de Axel Kicillof, Carlos Bianco, dijo ayer que las restricciones a los vuelos que están dañando a miles de compatriotas “son por la irresponsabilidad de la gente”. Y agregó: “Lamentablemente, llamábamos por teléfono para ver si estaban haciendo el aislamiento y nos mentían”.

Entonces no tuvieron mejor idea que, en vez de hacer cumplir a uno de cada tres que eventualmente incumplía, afectar a todos, generando no solo perjuicios a las personas que viajaron sino aislando al país del mundo con cupos intempestivos de pasajeros como ningún otro país tiene, siendo solo superados por Corea del Norte donde no aterriza nadie.

Ojalá tuvieran este rigor con los delincuentes, a los que directamente dejaron salir por la pandemia, ¿no? A los delincuentes los sueltan y a los viajeros los quieren encerrar.

Ayer la directora nacional de Migraciones Florencia Carignano sumó otra explicación insólita a una medida que parece el paso de baile de un elefante en bazar.

Dijo que pondrían más frecuencias de vuelos pero que eso ocurriría solo si la ciudad de Buenos Aires tuviera la política de Kicillof con respecto a la obligatoriedad de quedarse en hoteles.

O sea, un planteo casi extorsivo a cambio de que se apliquen medidas estilo Gildo Insfrán en territorio porteño. Quieren que seamos todos Formosa. Insisto, tenían una uña encarnada y cortaron el brazo del paciente.

Las aerolíneas internacionales hoy amenazan directamente con irse de Argentina. Y los derechos de los ciudadanos, que están por encima de todo este manoseo y toda esta mediocridad, se ven vulnerados. Agreguemos además que la mayoría de los que vuelve, vuelve vacunado. ¿Por qué no se encargan de vacunar acá en vez de incurrir en lo ridículo? De lo ridículo no se vuelve.

Pero me gustaría llevar esta reflexión a la naturaleza de las acciones de las personas, que enmarca el proceder de cualquiera de nosotros, tengamos o no responsabilidades políticas como es el caso de ellos. Estamos ante un gobierno que maltrata a los ciudadanos.

En el caso de los vuelos, ni siquiera hay un argumento sanitario porque esto ya no es política en ningún país del mundo, donde se controla a las personas con medidas razonables pero no a los aviones con cupos y cepos.

Las variantes nuevas del virus no se frenan por parar los vuelos. Se frenan con vacunas. Y mientras se ensañan con los que viajaron en avión, la frontera terrestre es un queso lleno de agujeros.

La ausencia de argumentos sólidos solo vuelve a mostrar la improvisación y la ineptitud porque hacen algo que provoca más daños que soluciones. A eso se le suma el maltrato. Dañan y, como personas, no les importa. Como cuando abusaron de la cuarentena el año pasado, fundiendo a medio país para que hoy seamos los peores de todos en la gestión de la pandemia.

En su libro 8 de la ética nicomáquea, Aristóteles se refiere a la amistad y dice que es o que implica virtud porque nadie elegiría vivir sin amigos. Aún los poderosos necesitan de amigos más que nadie porque de qué sirve esa prosperidad sin la oportunidad de actuar por el bien.

Dice también que la amistad une a los Estados porque la concordia entre ellos es una forma de la amistad. Y porque, en definitiva, aspiran más a la amistad y a la concordia porque eso expele el espíritu de facción como su peor enemigo.

En el caso de Argentina, es exactamente al revés. No rechazan el espíritu de facción. Gobiernan como una facción. Y lamentablemente en el espíritu faccioso hay abuso de poder.

Gobiernan como una facción y en el espíritu de facción hay abuso de poder y no concordia. En el espíritu faccioso, los otros no pueden ser amigos porque son directamente enemigos y así los tratan. El Gobierno trata como enemigos a los ciudadanos.

* Editorial de Cristina Pérez en “Confesiones en la noche” – Radio Mitre

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