CASO MARCELA LÓPEZ: “NO TENGO MIEDO DE IR PRESO” DIJO JOSÉ LUIS BALADO

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La última pareja de la mujer habló con medios locales. En su chacra, la Policía y los canes encontraron un fémur. Apareció un papel en su casa con información para tener acceso a ácido sulfúrico. Los resultados de las pericias demandarán hasta 40 días.

La jornada del lunes no fue para nada tranquila en Río Gallegos, desde el mediodía hasta la caída del sol, hubo grandes despliegues de las fuerzas de seguridad en torno a la búsqueda de Marcela López, la vecina que, desde el 22 de mayo, se fue de su casa y nunca más fue vista.

En las últimas horas, la causa dio un giro de 180 grados, cuando se encontró un resto óseo que sería de una persona en la casa del último hombre con el que Marcela tuvo un vínculo sexoafectivo: José Luis Balado, un vecino que trabaja de cerrajero y que es socio vitalicio de uno de los clubes más grandes de la ciudad.

En la jornada del lunes, Balado se arrepintió de haber dejado que el domingo unos canes especializados requisen la morada, ya que le trajo serias consecuencias.

El arrepentimiento de Balado se dio en horas del mediodía del lunes, cuando las fuerzas de seguridad pública irrumpieron en su morada ubicada en la calle Mitre al 100 de nuestra ciudad capital.

Se trataba de un segundo allanamiento que la jueza Valeria López Lestón, a cargo del Juzgado Penal Nº 2 y de la instrucción de la causa, ordenó en busca de mayores elementos.

Tal como lo informó La Opinión Austral, la semana pasada, la querella en la causa pudo hacerse de los servicios de Marcos Herrero, un conocido perito adiestrador de perros que ha trabajado en casos resonantes como el de Santiago Maldonado y Facundo Astudillo.

Herrero, junto a sus canes “Yatel” y “Kassie”, realizaron un relevamiento sobre las últimas horas de Marcela y los perros señalaron la casa de Balado como uno de los lugares por donde la mujer pasó.

En ese momento, la jueza aseguró que no tenía motivos para allanar la vivienda ya que lo había hecho en el pasado.

En este punto cabe remarcar que la casa de Mitre y otras dos propiedades ya habían sido allanadas tras un papelito que había llegado a manos de la jueza, tres semanas atrás, y que dejaría helada a cualquier persona impresionable: “Marcela está enterrada en la chacra de Balado”. En esa oportunidad, no se hallaron mayores elementos de prueba contra Balado.

 

 La periferia. Kassie recorriendo la chacra. FOTO: JOSÉ SILVA/LA OPINIÓN AUSTRAL

En la jornada del domingo, en común acuerdo entre el abogado de la familia López, Jorge Trevotich, y Hugo Ortiz, por parte de Balado, Herrero pudo entrar a la casa de la última pareja de Marcela junto a sus canes para registrar cada rincón, pero sin la autorización de la Justicia.

En el patio trasero de la casa, cerca a una medianera, los perros encontraron un resto óseo, luego la Policía diría que se trata de un maxilar inferior. Además, los animales marcaron un envoltorio que contenía un manojo de llaves, un mechón de pelo y una tela con manchas que tendrían sangre.

El resto óseo y el envoltorio fueron secuestrados por el personal de Criminalística y elevados a la Justicia.

Todo esto motivó que la jueza Valeria López Lestón, finalmente, apruebe las medidas solicitadas por Trevotich.

 

 Valeria López Lestón. Valeria López Lestón.

 

Los allanamientos comenzaron cerca del mediodía y los lugares en cuestión fueron: la casa de Balado, ubicada en la calle Mitre; un descampado anexo a ese domicilio, propiedad de Roxana Reyes que dio el ok para que se hicieran los procedimientos; la chacra ubicada por la ruta provincial Nº 53, y otra propiedad en la calle Mayer.

En el allanamiento de la casa de la calle Mitre estuvo presente el abogado Jorge Trevotich y fue insultado por Balado, “te voy a c… a trompadas”, le dijo. Analía Barría, una de las hijas de Marcela, fue la que debió poner paños fríos mediando entre el letrado y la última pareja de la mujer.

 Desolación. Rocío mientras preparaba una muestra. FOTO: JOSÉ SILVA/LA OPINIÓN AUSTRAL Desolación. Rocío mientras preparaba una muestra. 

En la casa removieron el suelo y encontraron cuatro fragmentos óseos. En el baldío de la calle Chacabuco, encontraron dos bolsas con cenizas y una botella con un líquido del que se desconocen mayores detalles.

Fuente: La Opinión Austral

 

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