MÁXIMO KIRCHNER NUNCA ESTUDIÓ Y POR SUS CONCEPTOS EN MATERIA DE COMUNICACIÓN SOCIAL, RECIÉN VA POR LA VETUSTA “TEORÍA HIPODÉRMICA” DE LASSWEL

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(Por: Rubén Lasagno) – De acuerdo al relevante descubrimiento de Máximo Kirchner, que en las últimas horas disparó casi como un rayo de ingenio y revelación,  encontró el numen ideológico que le permitió descubrir los motivos del resultado negativo de las PASO para el Frente para la Victoria.

Dijo que, producto de la pandemia, la gente confinada (por ellos mismos) no hacía otra cosa que mirar televisión y nutrirse de los “medios dominantes y/o hegemónicos”, por lo tanto y tal el clarividente análisis del diputado, que sin estudiar ni trabajar nunca, acumula un patrimonio de 400 millones de pesos y cuando le preguntaron por el origen dijo que no entendía la pregunta, la población, tuvo tanto “bombardeo de información” contraria “al proyecto Nac&Pop”, que influyó en el resultado de las urnas.

Máximo dice la verdad

Yo creo que el problema es claro y evidente. Máximo Kirchner no está equivocado en lo que dice y expone; hay que entender que este hombre nunca estudió ni se preparó para ser alguien independiente (y menos productivo) en su vida. Tuvo una familia muy enfocada en la política y poco o nada preocupada por la superación intelectual y formativa de sus hijos (ni Máximo ni Florencia tienen, al menos, un título profesional) en una provincia distópica, gobernada por su padre y su madre, aunque ésta última a pesar de no haber tenido una función ejecutiva, demás está decir que fue determinante en las decisiones de transformar a Santa Cruz en un feudo.

Esto me remite a pensar que Máximo Kirchner, ante la necesidad fáctica de “ilustrarse” para largarse a hablar solo (¡Por fin!) y exigido por las circunstancias, agarró tarde los libros.

Pero como un ordenado estudiante que se inclinó por estudiar el apasionante mundo de la Comunicación Social, empezó por las teorías básica y se inspiró, claro está, en los postulados del gran ensayista e investigador y publicista Harold Dwight Lasswell, quien impuso la “Teoría Hipodérmica”, un postulado comunicacional donde el estadounidense señaló que las masas (personas agrupadas conformando un cuerpo homogéneo y definido) son directamente influenciadas por el mensaje que se baja en forma de “bombardeo” propagandístico a la gente, quien recibe, no procesa el mensaje y termina siendo manipulado por el emisor.

Y yo disculpo a Máximo, porque en su retardo intelectual (no por su falta de capacidad, sino por la tardía decisión de husmear en los libros, siendo éstos grandes curadores de la ignorancia y preventores del desarrollo de termocéfalos mononeuronales), no advirtió que esta teoría de la comunicación nació allá por los años 30,  fue afianzada durante la II guerra, utilizada eficazmente por Goebbels Ministro de Instrucción para el Público y Propaganda Nazi y en ese tiempo les dio gran resultado a sus cultores, pero claro, pasaron 70 años o más y en el medio hubo una drástica evolución de las teorías de la comunicación y el espectro teórico en ese marco, se amplió significativamente, abarcando análisis más funcionalistas como la Teoría Crítica, la de los efectos, la agenda setting, el conductismo, la sociología positivista, etc junto a una oleada de nuevos teóricos que llegan hasta hoy escribiendo bibliotecas enteras sobre los efectos del mensaje en las masas y la acción de los mass media.

Dicho esto, no es raro, entonces, escuchar a Máximo Kirchner creer que en el 2021 los medios tienen la capacidad de manipular a las masas (ergo: sociedad), por lo tanto, él entiende, que la pandemia fue un paréntesis obligado que tuvo la gente quien, no teniendo otra cosa que hacer, se dedicó a ponerse frente a la pantalla de un televisor y dejarse influenciar por los medios críticos al gobierno nacional.

En la cabeza del diputado del FPV, en la cual sin duda se golpean las neuronas, los medios “hegemónicos” serían algo así como el Poltergeist de la política que traspasan la pantalla y como le sucedió a la pequeña Carol Anne Freeling, interpretada por la actriz Heather O’Rourke, en la serie de los años ´80, a quien se le incorporaba, a través de la transmisión estática del viejo televisor, un espíritu maligno, a la gente le pasó algo similar en la Argentina del Covid.

Intercambiando los términos entre la obra de Spilberg y las PASO, lo que dice Máximo es que la población es tan estúpida, que al estar encerrada, no hizo otra cosa que Poltergeistarse y salir como loca y con la cabeza cambiada, a votar por la oposición.

Nada de esto cuenta

Para el jefe de la Cámpora, no cuentan los desastres cometidos por su madre, una vicepresidente multiprocesada que gambetea la justicia con los fueros (igual que él), el gobierno títere de Alberto Fernández, Sergio Massa y él mismo, solo por acotar la responsabilidad política a los padres de la derrota.

No hay inflación, ni hubo afano de las vacunas, no existió el robo, la corrupción, la emisión desenfrenada, la hiperinflación en ciernes, no influyó el cierre masivo de comercios, empresas, Pymes y migración de capitales que eligieron salir de un país menos que tercermuindista; no entra en la cabeza de Máximo kirchner, que el voto negativo fue a lo que ellos representan, porque la gente está harta de estar harta; no entiende que la inseguridad descomunal, el avance del narcotráfico y la liberación de 10 mil asesinos, violadores y ladrones, puede haber influido; tampoco los 120 mil muertos que cosechó este gobierno en menos de dos años, debido al mal manejo de la pandemia, la corrupción sanitaria, el aumento de los crímenes, el ahogo financiero con impuestazos, los impuestazos sobre los impuestos, el corralitos, la falta de libertad comercial, el avance sobre la propiedad privada, la desaparición del crédito, de la confiabilidad jurídica en el país, que nos deja fuera del mundo, el recalentamiento de la máquina de hacer dinero que nos condena a una hiper galopante; ni hablar que entienda el voto negativo por la falta de capacidad para gobernar de todos ellos, la falta de un plan, de un norte político y la falta de empatía con el ciudadano común, que vive preso y confinado, mientras ellos están de joda en Olivos y los chorros y asesinos corren alegremente matando a cualquier hombre honesto, en un país donde la falta de justicia, es la clave de todo el problema.

Es mucho pedir

Máximo Kirchner no puede entender todo esto, porque aún está leyendo el primer tomo de Dwight Lasswell y no ha podido escalar en la lectura de las teorías modernas de la comunicación, donde contradicen abiertamente los postulados viejos y retrógrados de Lasswell y dicen explícitamente que las audiencias zombies no existen, que las sociedades son grupos pensantes y si bien algunas tardan un poco más que otras para entender la realidad, tal como le pasa a él en lo personal, la naturaleza de las masas es autodepurarse y caminar hacia su preservación.

Él (Máximo K) aún cree que la audiencia es estúpida, ignorante, que no analiza, internaliza sin procesar el mensaje y actúa en consecuencia, al absorber como un Poltergeist la maldad que dicen y exponen los medios que las manipulan. Esto sin hablar de la expresión madurista que tuvo el hijo de la vice cuando llamó a no usar tantos celulares ni redes sociales; claro, las masas idiotas peligran conocer lo que ellos son, intenta hacer y hacen mal.

Y éste tipo es diputado nacional con la ilusión de ser candidato  a gobernador o más aún “presidencial”, como pretende su madre.

¿Se entiende por qué perdieron en las PASO?. No fue producto de la teoría hipodérmica, fue por esfuerzo propio.

 

Fuente: Agencia OPI Santa Cruz

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